Digital Health: una oportunidad para mejorar la calidad de vida en Comunidades de Riesgo

Digital Health: una oportunidad para mejorar la calidad de vida en Comunidades de Riesgo

01-Jul-2016 by Digital Health Miami

Si existiera un antídoto para erradicar la exclusión, ese sería la digitalización. Como en otros campos la tecnología ha ayudado a simplificar la vida del hombre, las mismas posibilidades existen en el terreno de la salud, donde distintas herramientas pueden mejorar el acceso de las comunidades vulnerables a beneficios que no sólo tienen impacto en la calidad de vida de esas poblaciones, sino que tienen un efecto positivo sobre su esperanza de vida.

El desigual acceso a la salud, específicamente a mecanismos de prevención de afecciones y atención de calidad, constituye en la actualidad un flagelo para estos grupos de riesgo. Allí es donde reside el mayor potencial de los avances en el campo de la salud digital, donde algunos pioneros ya dan cuenta de las ventajas de este tipo de desarrollos.   

Desde otro punto de vista, más allá de la cara humanitaria de la contribución social de la llamada “e-health”, la inclusión de diversos grupos a través de diversas tecnologías digitales representa grandes oportunidades de negocios sustentables. En este vasto universo, todo está por descubrir. Sobra espacio para ideas, sean sencillas, complejas o disruptivas, que persigan la evolución del sector de la salud, paradójicamente sofisticado en equipamiento, pero basado en sistemas retrasados y obsoletos.

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El problema por solucionar es claro en la realidad norteamericana, que refleja las disparidades en cuanto a la atención que existen entre los distintos grupos de esta población heterogénea. Basta con poner la mirada en cualquiera de las comunidades de riesgo localizadas en Miami: Overtown, Opa Locka, Liberty City, Little Haiti y Little Havana, entre otras, son casos que ilustran una brecha que la digitalización podría acortar.  

Un estudio de la Universidad de Harvard precisa cómo una mejora en el acceso a la salud que permita superar las desigualdades, podría resultar en beneficios concretos para el conjunto de la sociedad norteamericana. En el análisis se atribuye el “gap” a múltiples causas, como las diferencias en los ingresos, educación, vivienda, raza, género y hasta el lugar donde habitan las personas. Debido a la incidencia de tantos factores, según una publicación en la “Harvard Gazette”, los investigadores tienen dificultades para determinar cuáles son las causas y cuáles las consecuencias. Lo asemejan al dilema del huevo y la gallina. Pero aún sin poder precisarlo, la salud digital puede acercar una mejor calidad de vida y prevención a la población.  

El entorno demanda soluciones urgentes, dado que la brecha no es sólo simbólica, sino que se mide en años de vida, aun en este país. “No hace falta ir tan lejos como a Malaui [un país ubicado en el sureste de África]”, dice el artículo de Harvard Gazette en el que los analistas aseguran que un hombre negro de Nueva Orleans vive menos años que el promedio de los varones en países más pobres que los Estados Unidos.

Las herramientas de digital health podrían revertir los resultados de un estudio difundido por el diario de la Asociación Médica Americana, que arriba a la conclusión de que la brecha de salud entre ricos y pobres se ha ensanchado entre 2001 y 2014: “el 1% de los hombres de ingresos más altos vive 15 años más que el 1% más pobre; para las mujeres, la diferencia es de 10 años”, precisa. La difere
ncia de años podría subsanarse con la contribución de los avances digitales como complemento para el cuidado médico y la posibilidad de evitar afecciones mediante el monitoreo de la salud que no tiene precedentes.

Aún después de la puesta en marcha de la ley de salud –un paso adelante para los alcances del sistema-, persiste la inequidad en la calidad de la atención. Y eso se evidencia en que los grupos vulnerables todavía no llegan a gozar de la misma salud que el resto de la población. Esta realidad probada por las estadísticas dimensiona el trabajo que los emprendedores y empresas pueden llevar adelante mediante la expansión de la telemedicina, aplicaciones, y otras instrumentos.

EN MARCHA

Una de las soluciones de las iniciativas enfocadas en comunidades de riesgo, que echa luz sobre el potencial de un negocio que hasta el momento pocos han valorado, es ConsejoSano. Se trata de uno de nuestros emprendimientos en portafolio enfocados en servicios de atención de la salud para hispanos.

¿Por qué elegir ese target? Según Chris Christmas, uno de los fundadores de la firma, diversos motivos justifican la orientación de ConsejoSano: “El primero y principal, es nuestra misión responder a una necesidad de mejorar los servicios y ampliar el acceso al cuidado de la salud de aquellas personas que no pueden o que no participan del sistema en su forma actual”. “En Segundo lugar –agrega- cree
mos que hay varias tendencias en esta comunidad que contribuirán a una rápida adopción de los servicios de salud digital, particularmente la cantidad de smartphones y el hecho de que muchas personas están recibiendo atención por primera vez por el ACA”. ConsejoSano se propone hilar todavía más fino para cerrar la brecha en relación a la cobertura, apuntando a una comunidad específica.

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El grupo de hispanos en el país está compuesto por un total de 55,4 millones de personas (cifra que, por ejemplo, supera en unos 15 millones la población de la Argentina), y se espera que trepe hasta representar el 30% de la población norteamericana hacia 2050. Se trata, nada menos, que de un grupo con un poder de compra de US$ 1 trillion. Pero relegado en lo que a su salud refiere.

En ese terreno, las estadísticas de los hispanos son preocupantes: 77% de los adultos sufren sobrepeso u obesidad, mientras que el 13% tiene diabetes. Pese a estas complicaciones, son el 30% de la población sin seguro. Dicho esto, la ampliación del radio de la salud a través de la telemedicina, que puede llevar excelencia a cualquier lugar y comunidad; y de las apps en los teléfonos y sus incontables implementaciones, son un vehículo de integración eficiente.

“Estados Unidos se ha vuelto una sociedad bilingue y bicultural, pero el sistema de salud aún no. Nuestra meta es cambiar eso”, afirma Christmas, cuya compañía no sólo tuvo que ocuparse de un mercado de escaso desarrollo, sino también afrontar los desafíos regulatorios que implica estar a la vanguardia con un servicio novedoso.

ConsejoSano, modelo de desarrollo en salud digital, desarrolló un modelo de negocio centrado en el trabajo con compañías y proveedores de servicios de salud que ya cuentan con un gran número de miembros hispanos en el país. “Queremos construir un nuevo conjunto de servicios que extienden su alcance, en lugar de reemplazar los servicios existentes”, explica el fundador. De este modo, apuntan a mejorar la eficiencia de esas empresas masivas para que sean más inclusivas. Claro que eso implica que los propios servicios sean accesibles para los partners que busquen contribuir a la comunidad hispana; y, a los usuarios, una experiencia que garantice la seriedad y la privacidad.

En concreto, consiste en una plataforma de telemedicina atendida por médicos que hablan en español durante las 24 horas del día, 7 días a la semana, tanto en forma telefónica como a través de una aplicación móvil, con el objetivo de resolver dudas sobre la salud y brindar apoyo.

Christimas reflexiona sobre la tarea de ConsejoSano: “Tenemos que ampliar la conversación en torno a lo que significa servir con eficacia las diversas poblaciones. Son más que simples parches o servicios de traducción genéricos. Tenemos que plantearnos cómo podemos realmente identificar y entender la diversidad, y así usar ese conocimiento en forma más eficaz cuando necesitan ayuda”.

Esta firma es sólo un ejemplo de cómo puede impactar la salud digital en minorías excluidas. Parte del círculo de inversores ya lo está viendo.

Desde un punto de vista más general, el inversor Beto Pallares cuenta su experiencia en el rubro. “Busco invertir en oportunidades que no solo contemplan la gravedad del problema hoy, sino en lo que puede suceder y los resultados de no hacer nada – o hacer muy poco – y sus efectos en el futuro. Por ejemplo, si sabemos que la obesidad es un problema serio, ¿qué pasaría con la comunidad en 10, 15 o 20 años?”, se pregunta. Su interés, describe, se relaciona con “poder ampliar la gama de oportunidades de empleo, educación y servicios médicos para gente de estratos socioeconómicos bajos, porque es una forma de contrarrestar las tendencias que hoy por hoy hieren en particular a las minorías raciales, lo que además hiere el progreso económico y social de nuestra sociedad”, reflexiona, acerca de la meta social subyacente.

Si bien la industria de la salud está vislumbrando el progreso de la salud digital, la orientación a comunidades específicas no tiene el mismo apoyo. Pallares opina que “falta un nivel de empatía y comprensión no sólo de los retos que enfrentan esas comunidades, sino también de cómo esto se traslada en beneficios económicos para todos”.

Como menciona Christmas, la tecnología abre la puerta del cambio de par en par para la inclusión de las comunidades. Esta base les acerca el sistema. “El uso de teléfonos inteligentes crece más rápido en estas poblaciones que en otras”, asegura Pallares. “Hay que utilizar al teléfono inteligente o “smart” como una herramienta para promover, educar y reforzar los buenos hábitos de salud”, agrega el inversor, confiado de que el teléfono es el habilitador de un proceso de mejora más completo. “Una vez que se logre un nivel de penetración alta en el uso de teléfonos inteligentes, entonces se pueden introducir sensores y herramientas que utilizan la misma plataforma del teléfono móvil para auxiliar al usuario a medir condiciones como el nivel de azúcar, tomar nota de su dieta, o simplemente contar cuantos pasos camina como método para medir nivel de actividad”, vislumbra.

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Otro de los capitalistas que repara en la importancia de atender a las poblaciones vulnerables es Dan Gebremedhin, ex emprendedor y actual socio senior de Flare Capital Partners, un fondo de capital de riesgo enfocado en capital semilla para compañías nacientes en el sector de tecnología de la salud. El especialista afirma que este año, finalmente, la conciencia sobre la inclusión de poblaciones vulnerables para disminuir costos está creciendo, ya que esos grupos duplican o triplican los del grueso de la población.   

Gebremedhin menciona dos grupos que los que soportan el sistema de salud y las compañías tecnológicas deben tener en cuenta: salud mental y trastornos de comportamiento, y poblaciones de bajos recursos. En el primer caso, indica que las start ups tecnológicas pueden ayudar a ahorrar US$ 48 billions. En el segundo, cita una investigación de la fundación Commonweath Fund donde se prueba que estos segmentos sociales tienen tasas de readmisión 4 veces mayor al promedio de los habitantes, algo relacionado con sus escasos cuidados preventivos y chequeos. Allí, indica el inversor, hay un terreno fértil para que los emprendedores ideen soluciones.

Si verdaderamente se extendiera el alcance de las herramientas digitales de inclusión, que contribuyan a la prevención y seguimiento de pacientes, el inversor prevé que el impacto podría verse en unos dos o tres años. Reflejado, por caso, en una mejora en la esperanza de vida. Como ilustra el caso de ConsejoSano, el aporte de las herramientas digitales es concreto. La inclusión está a la vuelta de la esquina. Sólo hay que caminar hacia ella.

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